«Pierdo un poco de orina cuando toso, río o cojo a mi bebé en brazos… pero es normal después de tener un hijo, ¿no?» Escucho esta frase casi a diario en mi consulta. Y quiero empezar por lo más importante: las pérdidas de orina después del parto son muy frecuentes, pero eso no significa que sean normales ni que tengas que resignarte a vivir con ellas.
Soy Teresa Marichal, fisioterapeuta especializada en suelo pélvico. En este artículo te explico por qué aparecen estas pérdidas, cuándo conviene ponerles remedio y cómo la fisioterapia puede ayudarte a recuperar el control.

¿Es normal perder orina después del parto?
Conviene distinguir dos ideas que solemos confundir: frecuente no es lo mismo que normal. Es cierto que muchas mujeres experimentan escapes de orina en las semanas posteriores al parto, porque el embarazo y el nacimiento someten al suelo pélvico a un esfuerzo enorme. Pero si esas pérdidas se mantienen pasadas las primeras semanas, tu cuerpo te está avisando de que esa musculatura necesita atención. Lo que no debería ocurrir es que lo aceptes como «lo que toca» y aprendas a vivir con compresas.
¿Por qué aparecen estas pérdidas?
El suelo pélvico es el conjunto de músculos que sostienen la vejiga, el útero y el recto, y que participan en el control de la orina. Durante el embarazo soportan el peso del bebé durante meses y, en el parto vaginal, se estiran de forma importante (en la cesárea también se ven afectados por la cirugía y la postura). Como consecuencia, esta musculatura puede quedar debilitada o descoordinada y perder parte de su capacidad para cerrar correctamente la uretra cuando aumenta la presión abdominal.
Por eso las pérdidas suelen aparecer justo en los momentos de esfuerzo: al toser, estornudar, reír, saltar o coger peso (incluido a tu propio bebé). Es lo que se conoce como incontinencia urinaria de esfuerzo, la más habitual tras el parto.
¿Cuándo debería hacerme una valoración?
Mi recomendación es realizar una valoración del suelo pélvico en torno a las 6-8 semanas después del parto, tanto si ha sido vaginal como por cesárea. Es el momento ideal para conocer en qué estado ha quedado esta zona y prevenir problemas a futuro.
Y deberías consultar cuanto antes si notas cualquiera de estas señales:
- Escapes de orina al toser, reír, estornudar o hacer ejercicio.
- Urgencia repentina por llegar al baño, con escapes antes de conseguirlo.
- Sensación de peso o bulto en la zona vaginal.
- Molestias o falta de sensibilidad en las relaciones sexuales.
- Sensación de que tu abdomen no «vuelve a su sitio».
Pérdidas de orina después del parto: sí tienen solución
Esto es lo que quiero que te lleves del artículo: las pérdidas de orina después del parto se tratan, y muy bien, con fisioterapia de suelo pélvico. No se trata de resignarse, sino de recuperar.
El tratamiento parte siempre de una valoración individualizada, porque cada suelo pélvico es distinto: no es lo mismo un músculo débil que uno demasiado tenso. A partir de ahí trabajamos con técnicas manuales, ejercicios específicos adaptados a ti y herramientas para que aprendas a activar y coordinar esta musculatura en tu día a día. El objetivo no es solo que dejes de tener pérdidas, sino que recuperes la confianza en tu cuerpo.
Puedes conocer todos los detalles en mi página de servicios de fisioterapia.
Lo que NO deberías hacer
- Hacer mil «Kegels» por tu cuenta. Si tu suelo pélvico está tenso o descoordinado, apretar sin criterio puede empeorar el problema. Primero, valoración.
- Esperar «a ver si se pasa solo». Cuanto antes se trata, más rápida y completa es la recuperación.
- Normalizar las compresas. Son un parche, no una solución.
Da el primer paso
Si te has sentido identificada leyendo esto, no estás sola y, sobre todo, tienes solución. En mi consulta de Maspalomas (Gran Canaria) te acompaño a recuperar tu suelo pélvico y a decir adiós a las pérdidas de orina después del parto con un tratamiento cercano y personalizado.
Pide tu valoración de suelo pélvico posparto aquí y empecemos a cuidarte.